Kelly Andrews
He sido maestra gran parte de mi vida. Empecé enseñando aeróbics en los años 80, en mi clase de educación física de la preparatoria: la música en un casete, todos haciendo el grapevine, Journey y Styx una y otra vez.
A los veintitantos encontré el Yoga Iyengar, y todo lo demás cambió a lo largo de décadas de estudio intenso. Me certifiqué como maestra y fui dueña de The Little Yoga Studio, en las montañas de San Bernardino, durante más de una década, mientras bajaba la montaña a enseñar en UC Riverside, en el primer programa de formación de maestros del país certificado por la UC. Estudié con los Iyengar y con los maestros senior que dejaron una huella en cómo enseño pickleball hasta el día de hoy.
La inteligencia del cuerpo —despertada en asana y pranayama— es la misma inteligencia que organiza el equilibrio, el movimiento y la buena estrategia en la cancha.
Enseño pickleball desde una perspectiva moderna. Gran parte de la certificación estándar se escribió desde el juego de antes y no se ha puesto a prueba frente a lo que este deporte ya es: la tecnología de las palas, jugadores más atléticos, el ascenso constante de lo que es posible. No todo lo que servía hace cinco años sirve ahora.
Sí: hay que poner la bola en lugares específicos. A los pies del rival. En las costuras. Así evitas que te ataquen a ti o a tu pareja. Y sí, tienes que aprender a pegar suave. Pero no restando: moldeando. La potencia como bisturí, no como martillo. Los martillos son predecibles. Se descifran.
Cuando puedes colocar la bola con precisión y tu rival no sabe qué vas a elegir —porque de verdad tienes opciones: en tu juego de pies, en tu preparación de la pala, en tu lectura de la cancha—, entonces cuánta potencia usas es solo una métrica. No la métrica.
En tu primera clase evalúo tu juego y trabajamos los fundamentos. Conforme se desarrollan, la estrategia y los patrones de juego entran a la conversación: crear presión con la colocación, el efecto y la velocidad. Leer al rival y resolverlo.
Lo verdaderamente grande de este deporte es que, conforme mejoras y subes de nivel, se vuelve más hipnótico, más adictivo. No se trata solo de pasar la bola sobre la red y que caiga dentro. Se convierte en una batalla estratégica: presionar al rival hasta que te dé lo que quieres… una bola alta.
¡Vamos!
Doy clases a todos los niveles en Citrus Heights, California.
Correo: [email protected]
Cuéntame qué estás trabajando, tu nivel si lo sabes y cuándo te gustaría jugar.